miércoles, 18 de enero de 2017

LOS TOROS EN CÁCERES PINTAN BASTOS

18 de enero de 2017 y sin noticias sobre ese pliego que supuestamente se estaba elaborando y donde según se  había aprobado en pleno,  la gestión de la Plaza de Toros de Cáceres no podía ser inferior a un periodo de 20 años y sin subvención alguna. Una auténtica locura, un chiste en el que el Partido Popular cacereño cedió para lograr la abstención de Ciudadanos y así se pudieran aprobar los presupuestos municipales del 2017. Es decir, la Tauromaquia utilizada como moneda de cambio.

A día de hoy nada de nada, como si a nadie le interesara que hubiera toros en la ciudad. Sólo un artículo que apareció ayer en el diario Hoy y que no es nada esperanzador.

Todos son culpables de esta situación y si aún no ha habido tiempo de sacar el nuevo pliego, sólo un milagro podría hacer que este año volvieran los toros a Cáceres. Creo que los aficionados nos merecemos una explicación si finalmente volvemos a quedarnos sin toros.

Imagen cogida de Alfonso Ibarra

martes, 17 de enero de 2017

RAFAEL SOBRINO HABLA EN BANDERILLAS NEGRAS



Sábado por la tarde. Una voz cálida y de hombre bueno me responde al teléfono en la cita concertada antes de una operación leve en la vista. Amabilidad y mucho cariño en las palabras de un maestro que nos regala una conversación torera a corazón abierto. Hablamos con un mito, Rafael Sobrino.

Hablemos de sus comienzos

Yo empecé como todos los chavales, tentando en las ganaderías de alrededor. Se fue corriendo la voz que andaba bien en esos tentaderos y me pusieron en Sevilla en las llamadas "novilladas de noveles". Estuve bien y me repitieron. Me pusieron en una picada en la que yo, de verdad, no puede estar bien al no estar preparado. Después lidié novilladas sin caballos y pasó el tiempo sin torear.
Peralta, paisano mío, me llevaba de sobresaliente ya que antiguamente los rejoneadores llevaban uno cuando no mataban. Estuve varios años con él y me metió de banderillero cuando le faltó uno en su cuadrilla. 
Cuando pasó el tiempo me fui viendo preparado para iniciarme de banderillero a pie, era mi ilusión. Empecé en pueblos sin caballos, luego novilladas y corridas sueltas hasta que me fui abriendo paso, poco a poco. Toreaba con novilleros de mi zona. Fui cogiendo bastante cartel entre los banderilleros y me avisaba la gente joven. Con el tiempo fui escalando puestos hasta que me llamaron matadores.
Me coloqué con un novillero de Morón, Manolo Aroca y después con José Antonio Campuzano, Rafael de Paula, Marismeño, Macandro de novillero y matador. Finalmente con Emilio Muñoz y dieciséis años con Espartaco.

Con el que acaba.

Me cogió un toro en los corrales de Segovia pegándome once cornadas cuando no me quedaba mucho tiempo para la jubilación, me la anticipó. Me dio bastante fuerte y lo pasé muy mal. En el transcurso de la recuperación, cuando fui al campo con Espartaco, vi que no estaba bien para ponerme delante del toro y colgué los trastos.

Un percance poco habitual al estar dentro de los corrales.

Cometí un error por tener bastante confianza. Me he criado en casa de Peralta y allí encerraba vacas, novillos y toros ganando confianza para andar en corrales. Había un toro rechazado para Segovia y se había situado en el centro del corral y no se le podía quitar. Estorbaba para un sobrero que venía en un camión que estaba situado en el trágala de la plaza. 
Se le estaba moviendo mucho los bueyes de un corral a otro. Una vez que entraron los bueyes me taparon al toro y yo quería irme de una tronera a otra para cambiar de corral. Se quitaron los bueyes y me dejaron descubierto. Me cogió por la pierna y me sacó al centro del corral liándose conmigo, fue impresionante. En el momento que me sacó para el centro del corral me tiraba para arriba y abajo y ahí mi mente trabajó ligera acordándose de mi familia, a la que yo creía que no iba a volver a ver. No es fácil vivir eso.

La emoción embarga al maestro. Un nudo en la garganta hace difícil seguir preguntando ante un HOMBRE que cuenta un episodio como éste.
Maestro, ayudó a salir de ese percance su tremenda forma física.

Se llevaron seis horas operándome. En la plaza estaban a la espera de noticias del hospital para ver si me moría y paraban la corrida o si salía bien y la echaban para adelante. Viendo que del hospital no había noticias la echaron para adelante. Todo el que participó lo hizo pensando en el hospital quedando impresionados ante algo tan impresionante como aquello. Mi compañero El Ecijano iba en el coche y Rafael Moreno con un pañuelo, el chófer era dueño de una relojería. Guillermo me llevaba la mano puesta en el vientre y cada vez que respiraba él notaba que el aire salía entre los dedos. Eso me lo contó después. Cuando fueron a verme Guillermo y Espartaco el médico les dijo que gracias a mi fortaleza, son sus palabras, salí adelante. Dijeron que no era un hombre y sí un elefante. Yo recordando estas cosas me emociono.

Es duro pero el maestro destila ternura en sus palabras y anima a continuar. Le admiro, no puedo evitarlo. 
Volviendo hacia atrás, ¿fue duro el cambio del oro a la plata?

Es desilusionante porque mi ilusión era querer ser torero, matador de toros igual que los que comenzamos esta carrera. Cuando tomé la decisión del cambio lo acepté con toda mi fortaleza que tenía y con el corazón y alma toreros. Así he podido desarrollar mi carrera con mis matadores.

Muy joven en las filas de Rafael de Paula, ¿qué se aprende al lado del genio jerezano?

Lo que se aprende es a saborear un toreo diferente. Una forma de interpretar el toreo que está en manos de los bendecidos por la varita mágica del arte. Todos los toreros no lo tienen, otros tienen otras virtudes. Yendo con ese torero lo que hace uno es saborear ese arte incomparable cuando les surge aunque todos los días no surge. Uno lo ve como algo mágico.

Usted, un extraordinario capotero, ¿cuál es su secreto?

Vivir para y por el toro. Estar siempre concentrado fijándote en las grandes figuras y su colocación delante del toro, en las banderillas y en el tercio de varas. Todo ese movimiento que tenían esas grandes figuras vistas y alternando con ellos hace que aprendas y saques tu oficio poco a poco. Así vas consiguiendo poder dominar el capote, templar a los toros y llevarle lo más largo para que el matador vea buenas condiciones para que lo desarrolle en la muleta.

¿En qué maestros se fijaba?

Chávez Flores, Tito de San Bernardo. Un torero que alterné como Alfredo Fauró, Rafael Corbelle que era un grandísimo torero. Luis Parra "Parrita", en mi compañero Guillermo... en todos esos me fijaba. De todos ellos trataba de coger las cosas buenas pero aplicándolas a mi forma.

Su gran fortaleza y afición le hizo saltar, hasta desde el tendido, a por compañeros caídos.

Siempre he tenido la inquietud por una cogida. En el tendido no podía, la de Pepe Luis Vargas fue especial, pero cuando estaba en el callejón y veía a un compañero caer saltaba a recoger al que fuera. Hay muchas fotos en las cuales llevo muchos toreros a la enfermería. Hay fotos de una cornada a Ortega Cano en Zaragoza gravísima con el capote, de Tomás Campuzano en la misma plaza, Curro en Aranjuez.... Una tarde en Barcelona llevando a Ricardo Chibanga... 
Una foto muy peculiar es una cornada en Málaga a Muñoz y estaba en el suelo cogido debajo de la barba. La gente estaba asustada y él también al correr la sangre por el cuello. Muchos dudaban a la hora de ir a por él pero yo tenía confianza con el torero y le cogí en brazos. Yendo a la enfermería iba riñéndole porque el toro le estaba poniendo en dificultades y le había avisado. "¿Por qué te pones si te va a coger y te ha avisado?". Él no decía nada, bastante tenía con la cornada en el cuello.

Su compañero Ecijano nos hablaba que ustedes eran una gran familia

El primero para lograrlo era la confianza que daba Espartaco, figura y bellísima persona. Nos daba una confianza para ser una familia. Íbamos a hacer las cosas lo mejor posible para el triunfo del matador. Si el triunfaba, triunfábamos todos.

¿Cómo ve el que los banderilleros se desmonteren?

Esto es una fiesta compartida y cuando él matador pega veinte pases... somos banderilleros por no ser capaces de pegar esos veinte pases. Nosotros somos protagonistas en banderillas y al que le gusta, me parece perfecto.

¿Cómo ve el toreo en la actualidad?

Hay mucha gente joven que está tratando de hacer las cosas bien y lo hacen. El toro te embiste mejor que el de hace cuarenta años y es más bravo, fijeza, con más galope. En otras épocas embestía más descompuesto y costaba más trabajo banderillear. Yo siempre he tenido como referencia a un banderillero excepcional como Julio Pérez "Vito", ha sido el mejor que he visto nunca.

¿Cree que se han perdido valores en el toro?

No. Lo que pasa es que el público no es el mismo. La sociedad tiene mucha rareza por estas personas a las que no le gustan los toros. No conocen al toro y oyes decir barbaridades.

¿Se ha perdido el hablar de toros?

Sí, eso sí. Soy de Puebla del Río a catorce kilómetros de Sevilla y cuando quería ser torero iba a relacionarme con la gente de Sevilla: picadores, aspirantes, figuras, apoderados... Las figuras estaban en los bares y podías ver a figuras, era como ver a Dios. Belmonte, Rafael Gallo, Pepe Luis Vázquez, Fuentes Bejarano... Tenían una relación con los que más estaban en su nivel y nosotros les mirábamos. Se tomaban su café hablando de toros igual que en Madrid en los bares típicos, hablando de toros. Eso hoy es diferente, eso ya no existe. Se ha perdido. Con la modernidad de los teléfonos están en contacto con ellos y el trato personal se ha perdido. Ese contacto personal entrañable ya no está.

¿Qué tiene de especial Sevilla?

Está bendecido con el arte para el toreo, flamenco y todo lo que conlleve arte. Sea lo que sea, siempre en primera fila.

¿Qué toro no olvida?

Dos han marcado mi vida. Facultades de Manolo González al que Espartaco cortó las dos orejas. Le banderilleé con todo el sentimiento y expresión que puede poner un torero acordándome de mi padre. Otro fue uno de Concha y Sierra con Manolo Aroca confirmando en Madrid. El toro se fue a los medios y el matador me dijo que fuera a pararle. Le paré sacando una mano y otra a un lado y otro. Formé tal alboroto que cuando el torero fue a brindar le obligó a que me le brindara. En crónicas dijeron "Vaya tío el Sobrino", triunfo para un banderillero. "Un peón con música" me comparaban con el maestro Bienvenida, ¿qué más orgullo para mí?. 

Una excelente carrera a base de afición

La tenía y sigo teniendo. Voy a casa de amigos ganaderos como Campos Peña en la Marisma y cuando las becerras están templadas las coloco en el caballo. Las pego tres capotazos y no me cambio por nadie. De allí a La Puebla no paro de pensarlo.

La Marisma

Cuando quería ser torero, con dieciséis años, toreé muchas noches con la luna en la Marisma. Cerca de la Marisma, Dehesa de Abajo, vivía un compañero que luego fue conmigo como Antonio Bejarano, hermano de El Avispa y Enrique. Ellos vivían en una choza y un compañero y yo íbamos en bicicleta. Tenían preparado un caballo y salíamos a la luna. Antonio era un fenómeno acosando.
"Ustedes id achantando que en ocho minutos la tenéis aquí". A los ocho minutos ya la estábamos toreando. Luego toreaba hasta él, padre de Vicente Bejarano. De noche era un verdadero fenómeno acosando y con ellos y mi compañero, luego se fue a Francia, aprovechábamos las lunas más fuertes para torear.

Una escuela de valores

Allí han aprendido muchos toreros pero no les voy a mentar por si se molestan.

Algún compañero suyo citó un nombre, Paco Ojeda.

(Risas) Estaba un día toreando en Campos Peña y le dije 
- "Esos muletazos son de La Marisma"
- "¿Cómo lo sabes?"
- "Los he pegado yo también", son para defenderte cuando las vacas no sabes por dónde te venían. 
José Luis Parada y otros toreros han visitado la marisma. Los de Sanlúcar solo tenían que cruzar el río y estaban allí.

Para terminar se despide "saludos a toda la gente del toro con los que ahora tengo menos contacto. No estoy en activo pero les veo por televisión. Les mando un abrazo y le deseo mucha suerte a todos los que se visten de torero"

Gracias maestro.

lunes, 16 de enero de 2017

SOBRE EL FESTIVAL SUSPENDIDO EN ALCALÁ DE GUADAIRA

Se ha liado una buena tras la suspensión del Festival taurino que estaba anunciado en Alcalá de Guadaira y que aquí, hasta donde podemos, vamos a tratar de resumir lo acontecido.

Todo empezó torcido cuando , que yo recuerde ahora, salieron tres carteles diferentes anunciando el festejo y cuando la primera empresa que se anunciaba como que daba el mismo, Iniciativas Iliberis S.L,  emitió un comunicado diciendo que ellos no eran la empresa de dicho festival.

“Como responsable de Iniciativas Iliberis S.L. comunico que no tenemos nada que ver con la organización del festejo taurino programado en Alcalá de Guadaira. Nuestro nombre aparece vinculado a la organización sin nuestra autorización”.

Luego se difundió en twitter un hashtag para apoyar a la Hermandad del Soberano Poder de Alcalá de Guadaira, organizadores del Festival, por los ataques que estaban recibiendo de antitaurinos. Unos ataques que entran dentro de lo "normal" cuando se organiza un festejo de este tipo, pero nada a priori tan grave que fuera suficiente para llevar a cabo la suspensión del mismo. Si hay algo más, lo desconozco.

Al día siguiente la Hermandad saca un comunicado en su página web donde dice que el festejo se suspende por problemas administrativos y burocráticos. Si entráis en su web podéis leerlo http://soberanoalcala.com/web/ . Aún así se sigue diciendo que ha sido por los ataques de los Antis, dándoles una importancia que no merecen.

Esto provoca que la Hermandad tenga que cerrar su página de Facebook, no ya por los ataques de los Antitaurinos sino por los propios taurinos que les acusan de plegarse a las exigencias y ceder ante los radicales animalistas.

De hecho tras el comunicado emitido hoy por el Ayuntamiento de la localidad sevillana y si todo esto es cierto, el motivo de la suspensión del festejo no ha sido por los ataques antitaurinos sino por falta de algunos permisos.

Les dejo el comunicado y que cada uno saque sus conclusiones, yo simplemente me he limitado a intentar contar los hechos.


¿NADIE DICE NADA DE ESTO?

Me sorprende que ningún medio de "información taurina" se haya hecho eco de lo que la cuenta de Lances de Futuro comentó por twitter y las dificultades que está teniendo la empresa de José María Garzón para hacerse con las cartas de compromiso de los toreros que llevan sus competidores que también se presentan para gestionar La Malagueta. Lo rápido que son algunas veces para comentar lo que sucede en las redes sociales y de esto nadie dice nada..
Como ya adelantamos en Banderillas Negras, Lances de Futuro se presenta también a un concurso que puede convertirse en una guerra entre las grandes "casas" del toreo : http://banderillasnegras.blogspot.com.es/2017/01/juntos-somos-mas-guerra-abierta.html




domingo, 15 de enero de 2017

JOSÉ LUIS DE LOS REYES EN BANDERILLAS NEGRAS





Once de la noche. El teléfono presenta la foto inconfundible de un torero llamándome, José Luis de los Reyes. 

- Buenas noches, maestro.

Con la educación de quién se mueve por la vida con ella se disculpa, sin motivo, por no haber podido antes devolverme la llamada debido a su trabajo y arrancamos una conversación, ¿para qué entrevistar?

- Cuando quieras Jaime. 

A partir de aquí se sucede una conversación en la que no logro cumplir su encargo de tutearle. Es imposible negar que el torero tiene la capacidad de hacerte sentir cómodo. Además, su preparación y educación salen pronto a relucir. Un torero muy inteligente, lo enseña pronto.

¿Por qué decide ser torero?

Mi padre era muy aficionado y desde mi más mi tierna infancia recuerdo haber asistido a los toros. Tengo una imagen grabada, me impactó. Fue la primera vez que acudí a la Plaza de toros de Madrid y recuerdo que, desde la grada, vi el amarillo del ruedo. Mi padre me llevó al centro de entrenamientos del Olivar del Señor Antonio y me quedé fascinado por la impronta de los toreros. Tenía unos quince años y tomé, internamente, la decisión de intentarlo. No sé si de conseguirlo.

Agustín, amigo común, me contaba que jugaron juntos al toro en el colegio.

Había ya un conato. Mi padre hablaba de toros en casa, de sus toreros favoritos, compraba El Ruedo y Dígame. Ojeaba ya esas revistas yo e, imagino, que algún escarceo infantil tuvimos en 7 de EGB elucubrando, en nuestras cabezas, hacer juntos alguna suerte del torero. Me lo has recordado, sí.

Su formación se inicia fuera de la Escuela

Empiezo a recibir mis primeras nociones de toreros locales, la gente que yo frecuentaba. Cándido Noriega, Ángel Cuenca Martínez, Enrique Marciel... yo me juntaba con ellos, entrenábamos. También Ortega Cano en sus años de todavía no figura, Pedro Benjumea, Antonio Briceño... De una forma natural fue surgiendo el ponerme delante de la primera becerra. Luego llegó el vestirme de luces en la parte seria del bombero torero en Alcobendas. 



El nombre de mi ciudad de la infancia hace que no pueda resistirme. José Luis, yo solo pude oír a los mayores hablando de toros en la ciudad, ¿cómo eran los toros en Alcobendas?

Alcobendas tuvo un gran torero, Benigno Aguado de Castro, a quién le dio la alternativa Manolete. Antiguamente se celebran los toros en la plaza del Ayuntamiento Viejo. Se cerraba por los extremos y calles adyacentes con la peculiaridad de que tenían que abrir entre toro y toro para que pasara el coche de linea. Esa calle, Marquesa Viuda de Aldama, era la antigua Nacional I. 
Cuando yo toreé fue en una portátil situada en el Paseo de la Chopera en un conato por devolver los toros a Alcobendas. Se hicieron dos novilladas sin picar con Victorino Martín hijo El Campeño... y el Bombero Torero en el que yo maté un novillo de Adolfo en su parte seria. 
Al año siguiente se repitió en otra ubicación que no recuerdo y allí fueron dos novilladas picadas y una sin picar que maté yo. Subí el escalafón matándola con Raúl Galindo, una de Pablo Mayoral. 
Fueron los años 1981 y 1982, los dos últimos años con toros en Alcobendas.

Me invade la nostalgia por una ciudad a la que adoro y que marcó mi vida. Impagable el que me haga recordar mi vida allí. No puedo evitar seguir indagando por un mundo apasionante.
¿Cómo era El Olivar?

Uno de los problemas de hoy es que esos míticos centros de entrenamiento de diferentes toreros, de épocas variadas, han desaparecido. Se viví la vida del toro con amistad de modestos y figuras.

Vistalegre fue uno de esos centros, Fuente del Berro con Julio Aparicio, Casa de Campo... A finales de los setenta y comienzos de los ochenta se bajaba al Olivar y cualquier mañana te encontrabas con Antoñete, Curro Vázquez, Sánchez Bejarano, Macareno, Jaro, Chicorro, Pepe Ibáñez en el tránsito de pasar de torero a banderillero figura, Serranito, Algabeño... 
Bajabas y empezabas yendo a la caminata matutina. Los embriones de torero escuchábamos y nos imbuíamos de ese espíritu torero. 
Hoy es la T4. Andábamos con Paco Alcalde, Soro, El Cali... Escuchabas anécdotas, revivías faenas, conflictos entre figuras del toreo de época, como ejecutaban Camino, Viti... El toreo se transmitía de forma oral de mayores a jóvenes dónde los jóvenes deben cuidar y mejorar ese legado. Eso, hoy, lo echo en falta. El torero entrena solo en la mayoría de los casos.
En El Olivar se jugaba al frontón, deporte torero por antonomasia, con raquetas de madera y pelotas de tenis. Había verdaderos duelos con gente que movía muy bien la bola, saltaban chispas. El señor De Frutos, era muy admirador de los toreros, y nos lo ponía a disposición. Se hacían comidas como arroz, judías con liebre... surgía la tertulia, la partida. Se confraternizaba. Allí comencé. 

Hablamos de sus inicios

Desde 1981 a 1983 estuve en la parte seria de los espectáculos cómicos, desaparecida cantera de toreros. Te enfrentabas a animales distintos, viajabas... era una escuela de vida. Lo simultaneé con la escuela de Madrid y toreé dos veces en Las Ventas, debut y repetición. Quizás no tenía condiciones para más, el sistema... lo más posible es por no tener condiciones. Era un torero correcto como matador, no era de relieve, sin puntos destacados pero con mucha afición. Me ofrecieron la alternativa en 1989 y dije que por qué no. En esa época no te pedían un número de novilladas picadas y podías, casi, pasar de sin caballos a matador. Maté cuatro corridas, una por año, y un puñado de festivales. A los cuatro años consideré que había tocado mi techo y que no podía alcanzar cotas más relevantes, me faltaban cualidades. En el año 1992, como quería ser torero, pasé a banderillero.

¿Fue una decisión complicada?

No, cuando se tiene claro que hay que reunir muchas condiciones como matador, si eres honesto no es un cambio difícil. Hay que tomar las decisiones aunque algunas cuesten más que otras. Fui entendiendo que el funcionar como matador era casi un milagro. Se necesitan más condiciones de las que la gente se cree.

¿Cómo empieza en las filas de plata?

Me hice banderillero y en 1992, acabando la temporada, toreé siete de manera testimonial. En 1993 arranqué con Romerito, el novillero que más toreó ese año. Me presenté como banderillero en Madrid, Barcelona, Nimes, Zaragoza... y al acabar el año me llamó Curro Vázquez.



Casi nada

Es mí ídolo desde que llegué a El Olivar, era el torero de mi madre. Yo entrenaba de salón con Curro, le caí bien. Consideró que yo era el idóneo para entrenar con él, tenía unos 17 años yo. Le embestía, me encantaba. Era un sueño hecho realidad. No te puedo hablar más que bondades de él. A la hora de hacer a los banderillero jóvenes es el más carismático. La gente me ha conocido gracias a que Curro Vázquez tuvo la deferencia de llevarme en su cuadrilla. Ahí aprendes todo, te haces torero. Por lo menos en mi caso. Fue un verdadero privilegio.

Los continuos errores entre el tú y el usted derivan en contar una bella anécdota.
Luis Miguel Campano me contó la anécdota de que no le salía llamarle de tú a Curro Vázquez. Algo así me pasa a mí. 

No soy Curro Vázquez (risas). Una vez le dije "Maestro, tú eres Curro para mí y yo José Luis para ti". Ha sido santo y seña, me ha llamado varias veces. Reapareció y contó conmigo. Toreé con él en Vistalegre, en su retirada lidiando su último toro.

Un gran capotero y en sus filas, otro.

De matador era un zaragata con la capa. Al que venía bien le pegaba un lance. Curro te forma en el sentido más íntegro de la palabra. Con él entiendes el tempo del torero que has de entender en la plaza. Transmite mucha tranquilidad en la plaza. Eso es esencial para el nuevo. Cuando te colocas con un corajudo, sin tacto, tendencioso... Curro es lo contrario. Te transmite templanza desde el sorteo, te invita a su habitación para hablar con él sobre el sorteo, sobre la corrida. Te llama para tomarte un café antes de la corrida... eso te calma. Cuando vas a la plaza te habla de la tarde, de hacer bien las cosas, despacito. Nos miramos y hablamos, había mucho sentido de equipo. Cuando sale el toro te va hablando, intercambiando puntos de vista. Es un gran director de orquesta y lidia. Tiene el torero en la cabeza. Ve rápido a los toros. Para mí ha sido una gozada.

Se va fraguando una carrera de figura.
Al final no le voy a creer cuando me dice que no lo fue.

No, figura es mi hermano Carretero. Yo he sido honesto y respetuoso con la profesión. Al irse Curro Vázquez me dejó con credibilidad y marchamo de buen torero. Al año siguiente, 1995, arranqué con Uceda Leal y me llamó Cristina, todavía no había explotado. Toreé con los dos. Cristina salió a hombros de Madrid y, al finalizar la temporada, me coloqué con ella.
Ahí conocí otras facetas del toreo como torear en otros países hasta que en 1998, voluntariamente, salí de la cuadrilla. En 1999 me llamó Ángel Gómez Escoria, muy querido en Madrid, a las puertas de la alternativa. Conocí otra cara del toreo que no conocía, las duras. Me sirvió aportándome experiencia y ver el otro lado de la luna.

En el 2000 volví con Curro, Alberto Ramírez (hoy empresa de Castellón). En 2003 me llamó Antonio Vázquez para ir con un novillero prometedor como Iván García. En 2004 estuve con Antón Cortés. 2005 con Perera, Del 2006 al 2008 con Iván García y Javier Castaño. Terminé en 2008 con José Manuel Más a quién apoderaba la empresa de Madrid, era un novillero extraordinario. Me quité por lesiones.



Duro final

He tenido muy poquitas cornadas y leves pero las lesiones eran roturas de ligamentos. En 2008 me costaba entrenar e irme de los toros. Por eso decidí quitarme antes de bajar el nivel aceptable que tenía. No quise seguir por mí, por honestidad y por respeto a la profesión y me quité. Me dedico a otros menesteres.

Quiero hacer constar que hubo un torero que siempre contó conmigo y que el toreo no le ha hecho justicia, Juan Antonio Esplá. Me llamó cuando me hice banderillero y me retiré con él. 17 años de banderillero que estuve contó conmigo y me dio la opción de torear mis fechas sueltas.

Por Juanvi conocí a Mendes y sintonizamos, contó conmigo. Toreaba menos corridas y más festivales en esa época pero fue muy enriquecedora. Estuve ocho-diez tardes con Juli incluyendo los seis toros en Madrid. Lidié a Hechicero de Fuente Ymbro al que cortó oreja.



¿Ahora me da la razón? Fue usted algo más que "normalito".

No he batido récords ni he tronchado toreros con el capote. He banderilleado bien al tener buenos maestros como Orteguita, muy puro, nada parecido a lo que se lleva hoy en día. Entraba y salía andando de los toros. La escuela que yo pillé dio una generación de toreros muy buena, con muy buenos formadores. A Andrés Vázquez le recuerdo con mucho cariño, transmisor de conocimientos. Gregorio que decía al pan, pan y al vino, vino. Martín Arranz, un taurino extraordinario, un visionario, alma mater de las escuelas modernas junto con Molinero.
Salieron toreros como Bote, Fundi, Carretero, Taurina, Joselito, Fernando Plaza... toreros con fundamento sólido y sabiendo hacer bien las cosas.

Una escuela de valores.

La tauromaquia representa valores. Ahora no se llevan los valores. La tauromaquia refleja los ciclos de la vida, el triunfo y el fracaso, sol y sombra, la abnegación, sacrificio, compromiso, arrojo, valentía... eso no se lleva y por eso la tauromaquia esta postergada. Esos valores nos lo supieron transmitir Molinero, De la Cal... También un respeto por la jerarquía, por la profesión, la liturgia, conocer la historia del toreo, conocer los motivos de esto, las morisquetas de Antoñete a qué venían... Debía haber un curso obligatorio de historia del toreo. El aficionado tiene disculpa porque paga pero el profesional tiene la obligación de conocer la historia del toreo. El profesional debe conocer cómo ha pasado el testigo de mano en mano y por qué sigue en vigencia. El motivo de que gente se calce medias anacrónicas, se ponga un vestido fuera de uso y se plante delante de un toro a jugarse la vida. 
No se puede tener una memoria taurina que se limita, digamos, a Espartaco. Que hables de Márquez, Rodríguez, Machaquito, Belmonte o yo que sé y te digan que eso qué es lo qué es. Es meritorio ponerte delante del toro porque te mata igual que ayer y siempre. Entiendo que torear es otra cosa, es la herencia recibida de forma indirecta (no te nombran caballero con una espada como en Camelot). Por El Olivar te decían "esto es así". El toreo ha tenido una evolución técnica y artística pero se ha roto el hilo conductor.

Hablamos de los novilleros al citar a Luis Miguel Campano

Es uno de los novilleros con más fuerza desde El Cordobés hacia acá. Era la gran esperanza blanca. Le nombras y parece el Pleistoceno siendo ayer. Se ha dado una voltereta respecto a costumbres, usos, mañas... Manolo Chopera echaba novilladas para novilleros, con hechuras y ahora es un despropósito al ser corridas de toros. Son despeñaderos de toreros y vocaciones. Para que te pongan en un pueblo te piden haber ido a Madrid. Esto es al revés.

Los integrantes de la escuela hablan con unos valores que ahora parecen desaparecidos. Sin rencor al pasar del oro a la plata.

Muchas veces le digo a Fernando Galindo que somos la generación perdida salvo honrosas excepciones. Hay una panda suelta que madre del amor hermoso. Yo he sido muy malo pero tenía compañeros de época a quién veía con un orgullo de la profesión, sabiéndose torero. Pronto iban a aparecer en el sorteo con bermudas y chanclas de dedo. Cuando me coloqué con Curro era el niño y toreábamos con figuras y banderilleros figuras. Tomaba nota, les respetaba y me daban cuartelillo. Pegaba una lapa el toro y me decían los Corbelle e Ibáñez "bien niño" pero te lo tienes que ganar.

Muy cambiado el toreo

Veo ahora al torero como cifras. Esto no es de funcionarios ni las cuadrillas son lacayos. Antes todos eran toreros. Ahora hay honrosas excepciones como Rafa González, Raúl Ruiz, Luján, Trujillo, Carretero.. pero no voy a los toros. Me gustan los Pirri, Agustín Serrano, Joselito Rus... ése es el tipo que me gusta. Esos capotes, dando el medio pecho... esos son mis quereres.

Siempre con el matador delante

Mi generación tenía muy claro que no comíamos de los monterazos, comíamos de los muletazos y triunfos del matador. Todos tenemos que remar para que el matador pueda salir triunfante de aquello colaborando. No sirve de nada que pongas dos pares de banderillas de lujo si luego el matador no pega un pase. Hay que ser eficaz y breve. Si fuera a la inversa cobraríamos más los banderilleros que los matadores. El que tiene mérito es él pues se pasa por los muslos muchas veces al toro aunque tú te lo hayas pasado una vez.

Curro me decía, cuando salía el toro bueno, "vamos a abrazarlo". Te quitabas la montera si lo merecías pero siempre contando que él podría pegar veinte pases de máxima categoría

Su concepto del toreo aflora con más profundidad.

No se puede dar lo mejor de ti durante ochenta o noventa tardes. Hay que bajar el listón y buscar la excelencia. Hay que prodigarse menos para que te vean con más agrado. Seleccionar más y no torear en un barbecho. No soy demasiado halagüeño, no digo que se vaya a acabar, pero el enemigo no duerme. Esos animalistas, ese buenismo, ese me la cojo con papel de fumar, no pongo toros en horario infantil pero si tacos y víctimas de la guerra de Oriente. 
El toreo es muy verdadero, se vive y muere de verdad. La sangre es de verdad, se muere de verdad. No sangra el toro para verlo sufrir, es otro pedo como dicen en México 
Nos están cercando, nos ponen en el mismo saco que el toro en la calle. Nos la metieron con los menores de catorce en Barcelona de forma sibilina. Nadie se rasgó las vestiduras diciendo que iba poca gente. Había mejores aficionados que en Madrid pese al cuartito de entrada. No veas que pulso tenían para cantar el toreo. Han tenido tres plazas a la vez y ha sido santo y seña. Es una falacia que no es taurina. Las alternativas más postineras eran en Barcelona y no en Madrid ni Sevilla. Todavía no me han dicho qué espectáculo metía más gente, al margen del Camp Nou, que La Monumental. Se fueron a hacer gárgaras Olot, Tarragona, Figueras...  Todo empezó con las trabas a las portátiles. No me quiero poner agorero pero qué bien lo han hecho.

No me gustaría terminar sin preguntarle por su oficio actual.

Hace cinco años me dedicó a la nutrición, gestión y control del peso. Una actividad que se cruzó en un momento delicado de mi vida en el que tenía muchos dolores en todo mi aparato locomotor. Cogí sobrepeso, tenía malas digestiones, dolor de cabeza... Me encontré con unos productos que no curaban pero daban calidad de vida. Cambié ciertos hábitos como el mal desayuno, exceso de hidratos, no beber agua... me di una oportunidad, me asesoraron bien y cambié mi vida. Me llena mucho la actividad, el toro me dejó muy vacío. Tengo otro negocio por fuera del toro pero me resultó reconfortante marcarme nuevas metas cuando ya creía que las había conseguido. Me ha enseñado a trabajar y es muy gratificante. Va más allá de lo comercial, ha llenado una parcela.

Gracias.

A la 1 de la mañana acaba una conversación con momentos de vida, toreo y enseñanzas inolvidables. Aunque no le guste, es y será un grandísimo torero. 

sábado, 14 de enero de 2017

DEL CALLEJÓN DE LAS VENTAS A ¿ACTIVISTA ANTITAURINO?



Este señor, Jorge García Castaño ha pasado de ir a las Ventas al callejón de la Comunidad de Madrid, a presentar actividades animalistas y mostrarse como un activista más, sólo hay que hacer una visita por su cuenta de Twitter . ¿Ha sacrificado su afición por no "molestar" y seguir la línea animalista de sus compañeros de Podemos en el Ayuntamiento madrileño?.
Si no estamos en lo cierto, que diga públicamente que es aficionado a los toros o cuando llegue San Isidro, publicite también la Feria en sus perfiles de las redes sociales..
¿Ha sacrificado su libertad por mantener un cargo? Si es así le debe preocupar mucho que sus compañeros animalistas se enfaden.

Nota: Me dicen que este señor ha ejercido el derecho al olvido , por lo que han desaparecido sus fotos en el callejón de Las Ventas. Tenemos alguna , pero para evitar cualquier tipo de problema no las vamos a publicar, por ahora....

viernes, 13 de enero de 2017

MARTÍN RECIO HABLA EN BANDERILLAS NEGRAS


Maestro de maestros entre los toreros de plata y un auténtico mito en la profesión. Un torero con mayúsculas que dejó una impronta de arte con un capote que ya ha entrado en la historia de la tauromaquia. 
Agradecer desde aquí su amabilidad para esta entrevista y el señorío para cumplir la devolución de la llamada cuando sus obligaciones se lo permitieron. Hablamos con Martín Recio.

¿Por qué decide ser torero?

Yo creo que desde chaval, como al que le gusta el fútbol, me dio por el tema de los toros. Tuve a un tío que quiso ser torero y luego fue banderillero. De Nino era algo que me gustaba y en mi casa he vivido el toreo.


Hablemos de sus inicios


Ahora es más fácil con las escuelas. Antes aprendías yendo a la Casa de Campo viendo a uno y a otro. Luego intentabas ponerte delante de una becerra a ver. Era más difícil. Ahora, como te decía, lo tienen más fácil y cualquier chaval parece un matador.

¿Cómo da el paso hacia ser torero de plata?

Cuando uno ve que la cosa se pone difícil para torear. Toreé con caballos en San Sebastián de los Reyes y cuatro en Vistalegre pero llegó un momento que lo vi complicado y me hice banderillero con la misma ilusión que un matador para la alternativa. Ante todo hay que sentir las cosas, tener la ilusión de seguir delante de los toros. Eso lo he vivido y volvería a hacer lo mismo.

Hablemos de esos inicios ya de plata

Supuso empezar de cero con novilladas sin picadores en pueblos. Luego fui yendo a novilladas con picadores para pasar a corridas sueltas abriéndome camino, algo que no fue fácil.

Íbamos a Vistalegre a entrenar y nos juntábamos muchos. Uno de los primeros fue Curro Vázquez, con quién por varias circunstancias, he podido torear con él siendo mi amigo. 
Toreé con un torero de la casa Balañá, Juan Ramos. De ahí pasé a ir con Justo Benítez, José Luis Palomar con quién toreé la Corrida del Siglo. A partir de ahí he estado siempre bien colocado.
Al año siguiente me fui con Ojeda con quién estuve hasta su retirada. Me coloqué con Montoliú en la cuadrilla de Antoñete, un año del que guardo un bonito recuerdo.

¿Qué se siente cuando te llaman maestros como estos?

Piensa que hay que dar la talla todos los días. No te puedes dormir y cuando te llaman es cumplir una de las cosas que sueñas. Cuando te haces banderillero sueñas con llegar a lo más grande. 
Yo siempre he contado que vivía en Carabanchel y veía un coche antiguo de cuadrillas que era de Manzanares. Pensaba en que ojalá me pudiera subir a un coche así y, al final, me coloqué con él y pude subir en ese coche. Son recuerdos muy bonitos.

¿Cómo era en el trato a su cuadrilla?

Era una gran persona y un grandioso torero. No he toreado con su hijo pero mi ilusión es verle y que triunfe como hizo este año en Madrid. Disfruté como lo he hecho con pocas cosas en mi vida. Del padre tengo bonitos recuerdos y es uno con quién volvería a vestirme de torero sin dudar.

¿Qué se aprendía junto a Antoñete?

Se aprenden muchas cosas buenas. Sobre todo el darle distancias a los toros. Era un torero del que había que aprender mucho. Como banderillero y como persona te daba un trato especial, era una grandísima persona que trataba a su gente de maravilla.

¿Cómo era cambiar de un maestro a otro?

Siempre he mirado el estar a gusto. Si lo he estado no me ha importado torear diez corridas más o menos. Yo buscaba estar bien con los compañeros y el matador pero hay veces, que por circunstancias, cambias. Cuando muere Paquirri, Ojeda decide que al año siguiente no torea. En el año siguiente me coloqué con Antoñete, muy importante, y se retira. Después fui con Manzanares con el que conocí América. Con Julio Aparicio, por una rotura de ligamentos, tuve que buscarme otros caminos.

Me llama la atención lo que cuenta de Paco Ojeda

El año de la muerte de Paquirri habían toreado muchos manos a manos juntos y lo de Pozoblanco le afectó. Fue un palo muy duro. Yo creo que fue así. Ese año afectó a todos porque es un palo muy duro cuando pasa esto.

Usted también sufrió la perdida de Manolo Montoliú

Lo de Manolo fue muy duro. Estaba en Madrid viendo la corrida por la televisión y, tras la cogida, me cogí un avión y a las 22:30h estaba en Sevilla. No sabía ni qué hacer. Esa noche me volví y cogí un coche para ir a Valencia. Fue un palo el perder a un amigo.

¿Cómo reponerse y seguir hacia adelante?

Me repuse toreando en Sevilla a los pocos días. Tengo una foto después de banderillear y saludar mirando al cielo, montera en mano. Aquel día le debía a mi amigo ese esfuerzo. Ese año toreó unas cinco Julio Aparicio en Sevilla. Fue duro sobreponerse pero yo se lo debía a mi amigo.

¿Cómo era Manolo Montoliú?

Un grandioso torero y un gran amigo. Mantengo la amistad con sus hijos. Sigo con mucho cariño a José Manuel con el que tengo mucho trato y a Antonio, con el que tengo menos trato. Son dos chavales extraordinarios de los que estaría orgulloso su padre.

Hablemos de su concepto, ¿cuál era el secreto de su gran capote?

Poder a los toros y cuando había que emplearse, bajarle las manos y estar ahí.

¿Considera que el gran banderillero es el que domina el capote?

Con las banderillas también he ido con compañeros que las ponían muy bien y arreabas. En cualquier lado había que estar bien pero cuando llegaba Madrid o Sevilla veías que arreaban y lo hacías como ellos. 


¿Qué opina usted de desmonterarse?


Si llega un banderillero y lo tiene que hacer, lo veo bien. Es un espectáculo en el que la gente va a los toros a disfrutar pero no veo bien desmonterarse por norma. Si las circunstancias lo reclaman lo veo bien porque esto es un espectáculo que hay que dar a la gente. Hay en la actualidad grandísimos banderilleros y profesionales con capote y banderillas. Es importante estar a la altura de las circunstancias.

Nos contaba El Pali que notaba, a veces, ciertas faltas de respeto de los jóvenes hacia los mayores.

Yo voy a la Casa de Campo y veo a los chavales. Te puedo decir que me tienen un gran respeto. Nunca quiero que me llamen maestro y sí Juan. Me preguntan cosas y soy yo el que les tiene un gran respeto a ellos porque están muy preparados y con una gran educación. Ves esos chavales y son un espejo en el que mirar cuando dicen que quieren cerrar las escuelas. Tienen una gran preparación en el trato a las personas y con un gran respeto a la gente.

¿Ha cambiado mucho la Casa de Campo?

No ha cambiado mucho. Nos juntamos unos pocos toreros y banderilleros. Vas a andar y nos gusta coger el capote y sentirte torero.

¿Una carrera muy feliz, maestro?

Sí. Cambiaría todo lo que tengo ahora por volver a torear. Me vino todo muy bien en el toreo y los negocios, gracias a Dios, pero la felicidad que he sentido como torero solo se siente vistiéndote de torero y soñando con torear. Las demás cosas en las vida se pueden conseguir de otra manera pero la felicidad de vestirse de torero no se consigue más que vistiéndote. 
Es una profesión muy bonita pero muy dura. He tenido grandes compañeros con los que me he vestido para torear. Lo de Antonio González y Montoliú fueron palos muy duros que hay que pasar. Dicho esto, a la hora de vestirse de torero es la profesión más bonita del mundo.

Para terminar deja una preciosa sentencia.

El toreo debes sentirlo como cualquier otra profesión que tengas. Hay que ser humano. Cuando tú das clase, si el chaval siente que el profesor está a su lado se acordará toda la vida de ti. Si tú tratas a un chaval bien se acordará de ti, te recordará como buena persona. En esta vida, lo esencial, es pasar como buena persona.

jueves, 12 de enero de 2017

¿JUNTOS SOMOS MÁS? ¿GUERRA ABIERTA?




Más no significa mejor ni más estabilidad. Juntos somos más, pero revueltos y mal avenidos podemos ser menos. El famoso lema de la Fundación del Toro de Lidia parece que los "mandamases" del toreo se lo han tomado al pie de la letra, viendo la UTE que han formado para presentarse al concurso de la Plaza de toros de Málaga, formada por Pagés, Simón Casas - Nautalia y Erice - Matilla. Una unión de conveniencia que a primera vista denota debilidad , querer el control, y sobre todo que puede generar en un enfrentamiento contra el otro gigante empresarial reciéntemente también formado para optar por la Plaza de Vitoria, Bailleres y Chopera.
Por ahora se sabe, según aplausos,  que la gran alianza empresarial cuyo nombre aún desconocemos , formada por Pagés, Simón, Erice y Matilla,  tiene clara intención de presentarse al concurso de la Malagueta, pero si se presentan Bailleres y Chopera, que es lo más probable, la guerra puede estar abierta.
Y me hago una pregunta ¿Afectará esta supuesta guerra a las contrataciones de los toreros que llevan unos y otros?

Resulta cuanto menos paradójico que ahora que la Fundación del Toro de Lidia está pidiendo unidad de todos los estamentos taurinos y aficionados, se pueda abrir una guerra interna entre los mandamases del toreo por las uniones de conveniencia para hacerse con distintas plazas....

Mientras tanto, Lances de Futuro será la nueva empresa de Granada los próximos tres años y no descarten que pueda también presentarse al concurso de La Malagueta al igual que Carlos Zuñiga, entre otros...

Noticias relacionadas: http://banderillasnegras.blogspot.com.es/2017/01/adios-romanticismo-adios.html

miércoles, 11 de enero de 2017

¡ADIÓS ROMANTICISMO, ADIÓS!



Cuenta Aplausos que Pagés, Simon-Nautalia y Erice-Matilla, se han unido para quedarse con La Malagueta, plaza que hasta el año pasado regentaba La Fit. Antes ya se habían unido La Fit y Chopera para llevar otras plazas.

Grandes alianzas empresariales, monopolios, control de las principales plazas, control de toreros.. Atrás quedó la utopía de la Separación de poderes.
Atrás quedó también el romanticismo, donde un hombre sólo con su espada y su muleta frente al toro, se ganaba los contratos. Ahora éstos se ganan más en los despachos, los intercambios, los intereses.

Imagino que también querrán el control de los aficionados, seguro que algunos lo están ya intentando.. ¡Adios romanticismo, Adiós!

martes, 10 de enero de 2017

ACTIVISMO TAURINO, CONTRA LOS DE FUERA Y LOS PROBLEMAS DE DENTRO.


Salen a la luz avances de Ferias como la de Castellón y según los mismos no hay anunciada ninguna novillada picada. Y Esto me lleva a hacer la siguiente reflexión.

El activismo taurino no sólo debe consistir en repeler los ataques a la Tauromaquia desde fuera, también es activismo el exigir entre otras cosas, que las novilladas tengan presencia en determinadas ferias, pues son la cantera, el futuro de la Fiesta. ¿De qué sirve luchar contra los ataques externos si desde dentro no se lucha por el futuro de la Tauromaquia?. Imaginaos que en fútbol o cualquier otro deporte no existieran las canteras de los distintos equipos, de donde se nutren de jugadores

Es cierto que una novillada conlleva unos gastos que en muchas ocasiones no se recuperan por la baja asistencia de público a las mismas. Pues contra esto hay que luchar, para intentar abaratar dichos gastos y que las entradas de las novilladas sean accesibles y atractivas para los aficionados.
Pero no es menos cierto que sin estas novilladas no habrá esa cantera tan necesaria para conseguir que Los Toros tengan el futuro asegurado.

Creo que las novilladas interesan, sólo hay que ver la pasada feria de Don Benito, donde en la novillada sin picadores con entrada gratuíta, hubo más asistencia de público que en los dos festejos mayores de la Feria. Pero como decía antes hay que ajustar los precios y para eso hay que disminuir los costes de estos festejos y hacer que los tendidos sean una fiesta. ¡Busquen soluciones!

Aspectos de los tendidos de Don Benito en la última novillada celebrada



Hagamos activismo taurino, contra los de fuera, pero también para intentar solucionar los problemas de dentro, sobre todo esos que afectan al futuro de Los Toros.

JUAN MONTIEL HABLA EN BANDERILLAS NEGRAS



Hoy hablamos con un grandísimo torero. Un mito en las filas de plata que con su capote alcanzó la condición de figura indiscutible al lado de los más grandes. Protagonista de una gran carrera con valores y la verdad siempre por bandera. Un honor compartir esta charla con el maestro Juan Montiel. 


¿Por qué decidió ser torero?


Me dio por ser torero al gustarme de siempre, desde pequeño. Mi padre me llevaba en un burro a ver los toros a Sanlúcar y esta profesión me gustaba. Lo probé con once años poniéndome delante de una becerra. Ahí pensé que podía ser torero que tenía un valor suficiente.

Hablemos de sus inicios

Empecé de becerrista toreando once novilladas y con caballos treinta y una.

Pocas

Pocas, sí y tomé la alternativa.

Muy rápido todo, ¿hubo mucho campo para suplir ese poco bagaje o era suficiente?

Fueron dos años. Como te comentaba, uno de becerrista y otro de novillero. Hubo campo pero no tanto como he visto últimamente en los toreros, que hacen campo mañana y tarde. Hacía tentaderos aunque no eran muchos. Eso sí, desde novillero estaba en una finca y lo que hacía era solo montar a caballo y torear. Aprendí pronto el oficio.

Llega la alternativa

El 11 de Agosto de 1974. Estuve diez años de matador pero vi que lo que quería no llegaba. Yo soy diferente a otros toreros que dicen que si es que no los pusieron o yo que sé. A mí me pusieron en Madrid, Barcelona, Sevilla... y si no salió, algo fallaba. No echo culpa a que no me pusieran o a una falta de ayuda. Yo no quería ser torero por serlo, quería ser figura como sí lo logré de banderillero. Como no llegaba a lo que yo pretendía y luchaba cada año en diez o quince corridas (ahora se darían con un canto en los dientes), no me conformaba. Quería más, ganar dinero y cambié de carnet.

Pero antes se dio un gustazo en Jerez

Tuve muchas tardes buenas. En Jaén con El Cordobés disfruté, Sanlúcar, El Puerto, en Jerez con Camino y Viti... muchas tardes de gloria para mí pero quería más. Ví que no llegaba lo que quería y no me conformé con lo que tenía.

Un difícil paso

Sí, la verdad. Te lo piensas. En mi caso, estaba toreando diez o doces corridas, algo que no es poco y que otro torero esperaría a ver qué pasaba. El paso éste (oro a la plata) uno se lo piensa. De ser matador a ser banderillero hay un paso bastante grande pero en mi época al ser banderillero le dieron mucho mérito. De la época mía para atrás estaba eso un poco menos mirado. No por los profesionales y la afición pero el banderillero se cuidaba menos físicamente, no estaban tan bien como en mi época. Me lo pensé y me alegro cada día que ha pasado. Como te he dicho, de banderillero conseguí todos los sueños que pretendía de matador. 

¿Quién le abre las puertas?

Manuel Morales López, "El Rabioso". Un banderillero de Sanlúcar que había ido conmigo en mi cuadrilla y que era paisano. Yo no estaba conforme con las temporadas de matador que llevaba y él me dijo que por qué no intentaba ser banderillero, diciéndome que podía funcionar de la manera que andaba. Me saqué el carnet. Hablé con algunos matadores antes para no verme esperando en la puerta y poder, tras cambiar el carnet, torear rápido. Hablé con José Luis Parada en su temporada de reaparición fuerte y me ayudó. Debuté un 19 de marzo en Castellón y, desde ahí, ya no me faltaron toreros.

Con los más grandes.

Con los más grandes, sí. Empecé con Parada en el año 90. Estaba en el grupo B y pude torear con varios toreros como Pedro Castillo, Manzanares alguna suelta, Romero... En 1991 me coloqué con César Rincón y ya entré en el grupo A. Con César estuve dos temporadas de figura. Me dieron uno de los premios más importantes que era el de Tendido Cero al mejor banderillero esos años.
En 1993-1994 tuve problemas con la justicia y no toreé. En 1995 empecé con Espartaco y luego Ojeda, Litri, Dávila Miura, Finito... con Finito pasé los últimos cinco años de mi carrera y los disfruté de una manera que no te puedes ni imaginar. Disfrutándola como torero y persona.

¿Cómo le recibe el toreo en 1995, tras esos dos años parado?

Después de salir estaba en mi casa pensando en quién me iba a llamar a mí. Mira, se me ponen los vellos de punta al recordarlo. Esta familia del toreo tiene un corazón... son otra especie. A la semana de salir me llamó, nada más y nada menos, que Espartaco con el que estuve dos temporadas. Me recibieron incluso con más cariño y diciéndome que me olvidara de todo. Así hasta 2010 que me fui.

Usted, un extraordinario capotero. 

Disfrutaba, me veía. Si encima de ver, te lo dicen... pues el doble. A mí no me hace falta el toque de la espalda diciéndome que había estado muy bien. Se agradece pero no me conformaba con eso, yo sabía cuando había estado bien y cuando regular. He disfrutado con capote y banderillas pero mi suerte era el capote. 
Estaba deseando, se lo pedía a Dios, que se parara un toro en el centro del ruedo. Lo deseaba en una plaza grande, odiaba las portátiles y tragar polvaredas. El toro no me importaba como saliera, yo pedía que se parara en el centro y que el torero me mandara a por él. Me frenaban a veces porque yo podía mucho. 
Siempre he sido muy exigente conmigo y cuando estaba de banderillero, al igual que de matador, entrenaba mucho. Cuidaba la alimentación y toreaba. Me olvidaba de copas, cigarros y esas cosas y entrenaba mucho. Hasta el mismo día en el que toreaba, entrenaba. Si me vestía a las 18 a las 16 estaba corriendo. He sido muy exigente para mí.

El buen banderillero, ¿capote, muleta o las dos cosas?

Si es completo mejor pero el mérito del banderillero es el capote y la colocación. Poquitos capotazos y buenos. El mejor capotazo es el que no se da. El capotazo que no se da y coloca al toro. Si le pegas y enseñas al toro, mejor. Es la satisfacción de un torero el conseguir enseñar el camino al toro para que le sirva al matador. Si pone las banderillas bien es una faceta que culmina la faena, pero el mérito es el capote.

Cuando hemos empezado a hablar me decía que el toreo ha cambiado mucho

Se torea mejor, se torea poco y se gana poco dinero. Ha cambiado mucho. Ya no se disfruta. Antes un torero llenaba la calle, llevaba un reguero de gente detrás de él. En mis principios, cuando veía a un torero como Limeño o Camino yo me llevaba, hasta que se me perdía de vista. Era un tonto corriendo detrás de un torero. Hace un tiempo ves a un torero y es como si vieras a un cualquiera y es una pena.

¿Por qué?

La mentalidad, la gente y la sociedad cambian. El que quería ver toros tenía que ir a la plaza. Cuando empezó la televisión tenías a toro y torero hasta la sopa. El televisar tantas corridas ha hecho mucho daño a la profesión. Ha hartado a la gente demasiado pronto. La afición tiene que estar falta, si le pones el plato a todas horas te dice que ya está bien. Como la afición se ha hartado la gente va menos a los toros. La crisis. Hay menos afición, torean menos y hay menos dinero. El toreo es una pena que esté en el momento que está. No debería esta profesión pasar por donde está pasando. 
Los antis... mejor no hablar porque le damos importancia. 

¿Cómo ha cambiado el toro?

Ha cambiado el volumen, se mueve un poquito menos pero con más calidad. Con más calidad para hacerle el toreo. Al toro de ahora se le hace el toreo más fácil que al otro. Al toro antiguo podíamos decir. Ése tenía menos raza, te embestía cuatro veces y te daba una oleada pero ahora está más definido. Hay que tener más valor para este toro.

Algunos profesionales con los que hemos hablado señalan que el toro de antes era más peligroso pese a su menor tamaño

Cuánto más gordo, te causa más respeto. Es lógica. Si alguien dice que el toro de antes le causaba más respeto no lo comparto. Era más difícil de hacer con él el toreo bueno. El toro humillaba menos, tenía menos calidad, era menos bravo. Ahora es más constante, más definido para darle los treinta o cuarenta pases que se le dan. Antes un toro te embestía diez veces más violento, con menos humillación y saliéndose antes de la muleta. Eso con doscientos kilos menos. 
A cualquier torero, por lo menos a mí, cuanto más pequeño mejor. 

Usted es un torero siempre por derecho

Desde el principio. A mí me llegaron a decir ganaderos famosos en España que debía cobrar el doble que cualquiera porque no había otro igual. Nunca cobré más que nadie pero sí tuve claro, desde el principio, que delante del toro me debían dar mi sueldo. Si alguien no podía, por cualquier circunstancia, darme todo y me decía que me daba tal, le decía "Cuando te haga falta un favor te hago tres. Toreo gratis pero si hablamos de sueldo, hablamos hasta la última peseta".

¿Cree que se están perdiendo estos valores?

Sí, se han perdido.  Hoy, aunque yo no estoy metido en el toro, eso lo hace el cinco por ciento y los demás van como pueden. Por esto te digo, es una pena.

Me gustaría preguntarle por Finito, ¿cree que pudo haber llegado más arriba?

Figura ha sido pero ha mandado poco. Tenía que haber mandado más tiempo. No es que se haya sido injusto con Finito, te digo lo mismo que a mí. Cuando le dan muleta y capote nadie le decía cómo hacer, él tenía que hacerlo. Él no ha sido ambicioso y eso en el toreo y en otras profesiones es necesario. No ha sido una persona con ambición de nada: ni de ganar dinero ni de torear ochenta corridas. Se ha gustado mucho, con mucha afición, pero se ha conformado con poco siendo un torero para mandar con una calidad para vender. Es una pena que con esa calidad hubiera tenido más ambición hubiera estado en el toreo mandando mucho tiempo.

Ahora su vida está ligada al caballo.

Montando a caballo, fue una afición mía de siempre. Monté una cuadra en 1995 y no tenía tantos caballos como ahora al estar toreando. Ahora tengo catorce caballos, les domo y me dedico a comprar y vender. Domo alta escuela, vaquera, clásica, para torear... Me levanto a las seis de la mañana y estoy montando desde las siete y media. Ahora estoy hablándote en la cuadra con los caballos escuchando.

Un camino feliz en el toro. 

Súperfeliz. He disfrutado del toreo y de la gente del toro. Todo lo que te diga es poco. He tenido y tengo, nunca me he reprochado nada, ningún problema con nadie de las cuadrillas ni en la furgoneta ni en los hoteles...

Gracias maestro.


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